Un prólogo y un epílogo de Pilar del Río (la mujer de Saramago), profundos y sin cortapisas, abren y cierran las puertas de José Saramago. Un retrato apasionado (Capital Intelectual). Este libro, recientemente publicado, es denso y abarcador. Siete capítulos lo integran: dos de Baptista-Bastos, que lo introducen y sostienen; una breve autobiografía de Saramago, una serie de testimonios sobre su obra total; cronología y bibliografía.
El núcleo temático en torno al cual se organiza es una conversación entre José Saramago y Armando Baptista-Bastos, en Lanzarote, hace algunos años. Encuentro material, espiritual y anímico entre dos amigos, dos escritores brillantes. Compartieron la nacionalidad y su manera de sentir el mundo: repudio al autoritarismo, a la concentración el poder, a la prevaricación de la democracia; también se ocupan de la reivindicación de ciertos valores hoy subvertidos: la ética, la rectitud, la democracia, "que cada día necesita una palabra para consolidarse". A la luz de estos conceptos, la imagen del mundo cambia: lo nutren las posibilidades y la esperanza. De eso hablan: su posición política, su creación literaria, la vida privada; la muerte, la trascendencia; literatura, sociología, filosofía. E iluminan el discurso con un mágico, febril, manejo de la palabra. Hay que estar atento a todo lo que late a la sombra de esas palabras.
Qué bueno leerlos en momentos en que el mundo tiembla y amenaza con caerse a pedazos.
Qué bueno, también, para el escritor y para el que pretende serlo.
© LA GACETA Alba Omil - Escritora, editora, profesora de Letras de la UNT.